Agua, bendita fuente de vida


Desde que el mundo es mundo y el hombre es hombre, el agua es el elemento vital para sus vidas. El agua alimenta sus cuerpos y riega la siembra que se ha de cosechar. El agua sacia la sed de los animales y de los hombres. El agua, es la bendita fuente de vida que debemos cuidar y proteger.

El agua es un bien preciado y escaso, mucho más de desde que el capitalismo voraz ha transformado a todo en este mundo como una mercancía y un producto que debe quedar a merced de sus intereses de consumo desenfrenado e irracional. El agua, hoy, en la tierra, es un bien prioritario para segurar la vida de miles de millones de personas. Es por ello, que el 22 de diciembre de 1992 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, estableció que todos los 22 de marzo se celebre el Día del agua.

Pese a que la superficie terrestre está integrada en dos terceras partes de agua, sólo una escasa porción del 3% de ella es agua dulce y apenas el 1,5 % es potable. De esta forma, el agua se ha convertido en un elemento estratégico para el desarrollo y subsistencia de los países. Aproximadamente 1.500 millones de personas (un 20% de la población mundial) tiene graves carencias a la hora de acceder al vital suministro de agua. 

Así, el agua se fue convirtiendo en un bien de lujo, cuyo consumo determina la realidad de cada sociedad. Mientras que cada habitante de los Estados Unidos consume un promedio de 250 litros de agua, por día, un habitante de Somalía, en el corazón del África negra, apenas si sobrevive con 9 litros diarios. Al igual que el petróleo o el gas, el acceso al agua determina quien es pobre y quien es rico.

Misiones, nuestra provincia hermosa, es rica, muy rica, en ese bendito producto llamado agua. Estamos rodeados y surcados por ríos magnánimos y caudalosos, y estamos asentados en una de las mayores reservas de agua del mundo: el acuífero guaraní. Los poderosos del mundo ya han puesto los ojos sobre nosotros, y no faltara mucho tiempo para que intenten poner sus garras y, de ser necesario, sus bombas.

El agua es nuestra, de todas y de todos los misioneros, ahora y para siempre. El agua es para nosotros, los argentinos y los latinoamericanos. El agua tiene que impulsar nuestro desarrollo y nuestra energía vital. El agua, esa bendita fuente de vida, es lo que nos distingue en el mundo. A cuidarla, misioneros, a cuidarla.