El comandante militar de Malvinas


Esta es, quizás, la historia más curioso de todas aquellas que se puedan contra sobre la etapa revolucionaria e independentista de Misiones. Además, porque evidencia los alcances espaciales que tuvieron los misioneros en aquella época de cambio y transformación. Recordemos, entre 1810 y 1820, Misiones fue la primera provincia en reconocer al gobierno surgido de la Revolución de Mayo y una de las primeras en defender los principios federales que luego se extenderían por todo el país. Además, sostuvo combates contra españoles, portugueses y paraguayos, sin olvidar que fue, en nuestra tierra, en donde se inició la guerra civil en la Argentina.

Todo este panorama explica, en parte, la aparición de un personaje como Pablo Areguatí. Era éste miembro de una familia guaraní de cierta tradición en San Miguel Arcángel, poblado que formaba parte del departamento de San Miguel, también conocido como de las Misiones Orientales.

Areguatí pudo formarse en el Colegio de San Carlos de Buenos Aires, quizás la más importante de las escuelas del virreinato. Allí, es probable, que hiciera algunos vínculos sociales que luego le servirían en su vida pública. Cerca de 1800 regresó a su pueblo, que fue ocupado por los portugueses, por lo que se mudó a Mandisoví. Este poblado era el extremo sur de nuestra provincia, que se extendía hasta lo que hoy es Entre Ríos.

Cuando las primera ideas federales llegaron a la región, las masas de guaraníes se plegaron rápidamente a ellas, desatando el conflicto con las autoridades locales ya constituidas. Areguatí se volcó por las ideas centralistas, por lo que fue atacado y derrotado por Domingo Manduré, en 1814. Areguatí buscó refugio en Buenos Aires, en donde se le perdió el rastro por unos años.

La historia lo vuelve a encontrar en 1823 y de una forma casi insólita. El gobernador de Buenos Aires le había adjudicado derechos de explotación a Jorge Pacheco para incursionar en las islas Malvinas. Pacheco, a su vez, se asoció con Julio Vernet, los que comenzaron a juntar recursos para viajar hacia el extremo sur.

En diciembre de aquel año, Pacheco y Vernet se dirigen al gobernador para recomendar la designación de Areguatí como comandante militar de las Malvinas. De esta forma, se buscaba proteger las inversiones comerciales y manifestar, con una designación oficial, que la soberanía sobre el archipiélago recaía sobre la provincia bonaerense. Pocos días después, partió la expedición.

En los primeros días de 1824 Areguatí se encontraba en las Malvinas. Hay que imaginarse las sensaciones que habrá tenido aquel indio guaraní en medio de las soledades australes, pero todo indica que no disfrutó en demasía. Tan sólo 6 meses después, regresó. Más allá de la posible frustración comercial que pudo haber tenido Areguatí (a quien le habían permitido criar ganado en una porción de tierra), es probable que el crudo invierno malvinense fuera un factor determinante para su retorno.

Ya en Buenos Aires, ingresó en la Aduana y luego trabajó como oficial de justicia. Pero su nombre quedará en la historia vinculado a dos hechos sensibles de nuestro pasado: el inicio de la guerra civil y el haber sido el primer comandante militar de nuestras islas Malvinas.