El día en que el imperio fue derrotado


Los imperios sustentan su poder en el poder de sus armas. Viven de la guerra y de la guerra hacen su principal negocio. El imperio de Alejandro Magno, subsistió todo el tiempo en que su emperador sostuvo sus guerras de conquistas. Los romanos, fueron maestros de la guerra, pero también fueron los primeros en privatizar sus campañas, al tercerizar la adquisición de los elementos indispensables para sus tropas. El imperio británico, por su parte, sustentó su revolución industrial en el poder diabólico de los cañones de su escuadra, dueña de los mares durantes dos siglos. Claro que todos estos imperios alguna vez fueron derrotados, como lo fue, hoy, hace 38 años, el imperio de los Estados Unidos, vencido por el heroico pueblo de Vietnam.

Así es, hoy 29 de marzo, se cumplen 38 años del retiro del último soldado yanqui de suelo vietnamita, lo que consolidó, no sólo el fin de la guerra, sino que, además, ratificó la mayor derrota militar en la historia del imperio.

La guerra de Vietnam fue la conjunción de dos fenómenos bélicos: las guerras de liberación e independencia que se sucedieron al finalizar la 2° Guerra Mundial, por un lado, y la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética por el otro. Al finalizar la segunda guerra, Indochina comenzó su lucha de liberación contra Francia, a la que derrotó luego de cuentos años de guerra. El triunfo de Indochina significó, además, la división del país en Vietnam del norte y Vietnam del sur, ésta última bajo el control de los Estados Unidos.

En 1960 surgió el Vietcom en la porción del sur, con el objetivo de reunificar el país. En los años siguientes, el poder del Vietcom fue en aumento, gracias al apoyo abierto que tenían desde Vietnam del norte y de la Unión Soviética. Esto llevó a los Estados Unidos a inmiscuirse en la región, en especial a partir de 1964, con el creciente envío de soldados.

A lo largo de los 9 años de la guerra de Vietnam, Estados Unidos enviaron 550.000 soldados a la lucha. Contra ellos, se alzó buena parte del pueblo vietnamita, que resistió la invasión con las armas que tenía: el conocimiento del terreno y la utilización de todos los recursos posibles, como la construcción de redes de túneles subterráneos por las que se comunicaban sin ser detectados por el enemigo.

Desesperados por el accionar de las tropas vietnamitas, los Estados Unidos saturaron de soldados el país y comenzaron una genocida política de bombardeos sobre las poblaciones civiles. Para ello, recurrieron al uso sistemático de armas químicas y de destrucción masiva, como el Napalm, con el que regaron millares de hectáreas y asesinaron millones de personas.

Pese a todos estos recursos, el pueblo vietnamita nunca se rindió. Al final de la contienda, se cree que murieron unos 3 millones y medio de vietnamitas, pero así y todo, no pudieron derrotarlos.
El 29 de marzo de 1973, los Estados Unidos retiraron a su último soldado. En el camino, habían quedado 58.159 muertos, 2.000 desaparecidos y 153.303 heridos. Aquel día, el imperio que parecía invencible, había sido derrotado.