Durante la última dictadura militar, muchos argentinos fueron cómplices de lo que ocurría en el país y muchos otros, simplemente desconocieron los hechos por falta de información. Pero pocos, muy pocos, fueron los que se animaron a enfrentar al régimen y denunciarlo por todas las vías posibles. Uno de esos argentinos, quizás el más valiente y osado, haya sido Rodolfo Walsh.
Walsh nació en Choele-Choel, provincia de Río Negro, el 9 de enero de 1927. En 1941 viajó a Buenos Aires, en donde concluyó el secundario y comenzó a realizar diversos trabajaos, hasta que a comienzos de la década de 1950, ingresó en la editorial Hachette e inició su amor por las letras.
A partir de allí, comienza a escribir sus primeros cuentos y a realizar trabajaos periodísticos. En 1956, comenzará a cambiar su vida. Al tomar conocimiento de los fusilamientos de José León Suárez, Rodolfo escribirá su primer trabajo de investigación: Operación Masacre, que será llevado al cine.
En 1959, viajó a la Cuba revolucionaria, en donde fundó la agencia de noticias Prensa Latina junto al gigante de las letras, Gabriel García Márquez. De aquella experiencia de comunicación, también participaron Jorge Masetti y Rogelio García Lupo.
Durante los años 60, Walsh fue reconfigurando su ideología hacia el análisis marxista de la sociedad, al que dotó de una impronta nacional que lo llevó hacia el peronismo. A fines de aquella década, se incorpora a la CGT de los Argentinos, liderada por Raimungo Ongaro. Allí publicará un semanario que preanuncia el Cordobazo.
En 1973, se incorporó a Montoneros con el nombre de guerra de Esteban. Una vez más, su trinchera serán los medios de comunicación. Junto a un notable grupo de periodistas, redacta el diario Noticias. Compartió redacción con Miguel Bonasso, Paco Urondo, Juan Gelman y Horacio Verbitsky.
Si bien, hasta allí, Rodolfo se había convertido en un hombre clave de la militancia periodística, no fue hasta la llegada del golpe militar del 24 de marzo de 1976, que su figura alcanza una dimensión revolucionaria sin parangón en nuestra historia.
Al producirse el golpe, Walsh crea la Agencia de noticias clandestinas (ANCLA), la que funcionó con un único objetivo: denunciar el aparato represivo y el vaciamiento del país. Todos los cables producidos desde la clandestinidad, llevaban el mismo mensaje: "Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información."
