Nuestros paisanos los indios


Misiones es la tierra de todos nosotros, aquellos que vivimos aquí. Misiones, suele decirse, es tierra de inmigrantes, de gente que vino de afuera. Y es cierto, los pueblos que habitan nuestro actual territorio, son pueblos inmigrantes, que llegaron y se afincaron en Misiones, la tierra prometida, la tierra sin mal.

El primer pueblo que hizo de Misiones su tierra, fue el guaraní, que hace unos 2000 años iniciaron su migración desde el Amazonas para asentarse en la selva paranaense. Así, el origen de Misiones lo generaron nuestros paisanos los indios.

Los guaraníes fueron un pueblo que alcanzó un gran desarrollo, debido, en especial, al éxito de su modelo productivo, a la coherencia de su cosmovisión y a la organización social. Esto les permitió replicar, durante estos 2000 años, un mismo patrón cultural.

El sistema productivo se basaba en la agricultura complementada con tareas de recolección, caza y pesca. La forma básica de producción era a través del rosado, metodología que aún hoy se puede observar en nuestra provincia. Los cultivos principales eran la mandioca  y el maíz, pero también consumían batata, zapallo, porotos y maní.

Los guaraníes se organizaron socialmente bajo el sistema de la familia extendida. Cada una de estas familias, se integraba con otras similares en el marco de la comunidad de la aldea, que nuestros paisanos los indios, definen como Tekoa.

Cada aldea o familia extendida era liderada por un tuvichá, que actuaba de cacique. De todas formas existía una especie de dualidad del poder, ya que estaban los karaí, que eran definidos por los conquistadores como shamanes. Esta presencia favorecía la “cohesión grupal” al dominar el universo de lo mágico y de lo religioso.

Al momento de la invasión europea a América, los guaraníes vivían un momento de auge demográfico que podría haber alcanzado a las 2.000.000 de personas.

Los guaraníes tienen una larga tradición guerrera. Primero doblegaron a los grupos cazadores recolectores que habitaban la región, al momento de su llegada. Y luego resistieron, durante trescientos años, los embates de los conquistadores españoles y portugueses.

Nuestros paisanos los indios, también son dueños de estas tierras, pese a que la sociedad blanca se resista a aceptarlo. Ellos fueron despojados de estas tierras, por la espada del rey y por la cruz del papa. En el presente, y ante pueblos diezmados por la conquista, solo las leyes y la solidaridad del pueblo, podrá devolverles la dignidad usurpada.